Jaén enfrenta el calor con ciencia y participación
Proceso participativo combinó datos satelitales y conocimiento local para priorizar intervenciones y avanzar hacia una ciudad más resiliente.
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Jaén, Cajamarca. Durante una semana la ciudad de Jaén se convirtió en un laboratorio vivo. Estudiantes, funcionarios, especialistas y ciudadanía salieron a medir árboles, leer mapas satelitales y discutir el futuro térmico de su territorio. Este proceso resultó en una hoja de ruta concreta para enfrentar el calor urbano y avanzar hacia una ciudad más fresca, resiliente y basada en evidencia.
Del 16 al 22 de abril, el proyecto Jaén Verde y Fresca impulsó una agenda intensiva de trabajo que combinó formación técnica, validación participativa y toma de decisiones. Cuatro talleres marcaron el ritmo de una intervención que dejó capacidades instaladas en los actores clave que habitan el territorio.
Aprender desde el árbol: el punto de partida
La semana inició con un enfoque fundamental: entender el rol del arbolado urbano. Más de 30 estudiantes, junto a especialistas y funcionarios, participaron en talleres teóricos y prácticos sobre censos forestales urbanos.
La jornada se llevó a cabo en el Parque Central de Jaén donde se identificaron especies como pomarosa, pan de árbol y ficus, y se midieron variables como altura, diámetro y cobertura de copa. Los datos recogidos representan una evidencia clave para estimar los servicios ecosistémicos que nos ofrecen los árboles de la ciudad: sombra, regulación térmica y bienestar urbano.
El ejercicio cerró con el procesamiento de datos y la generación de un primer mapa del arbolado urbano, evidenciando el enorme potencial —y las brechas— de la infraestructura verde.
Del suelo al satélite: entender el calor urbano
El siguiente paso fue mirar Jaén desde arriba. A través de herramientas como Google Earth Engine y URSA, se capacitó a actores locales en la elaboración de mapas de isla de calor urbana, combinando temperatura superficial y cobertura vegetal.
Este proceso permitió analizar cómo ha evolucionado el calor en la ciudad entre 2020 y 2025, identificando ciertos patrones como que las zonas con menor vegetación son las que concentran mayores temperaturas, confirmando así la relación directa entre verde urbano y confort térmico.
Gracias al trabajo colaborativo con instituciones como la municipalidad, INIA, SERFOR y organizaciones locales se logró contrastar los datos con su conocimiento territorial, fortaleciendo la legitimidad de los resultados.
Decidir con evidencia: zonas críticas y soluciones
El momento clave llegó con la presentación y validación del mapa final de isla de calor y del mapa de vulnerabilidad térmica. A partir de estos insumos, los participantes priorizaron 10 zonas críticas de la ciudad, incluyendo áreas como el entorno del Hospital de Jaén, la Av. Pakamuros, Fila Alta y el barrio chino.
A través de dinámicas participativas, se avanzó en la identificación de soluciones de confort térmico adaptadas a la realidad local: desde incremento de cobertura arbórea con especies nativas, hasta intervenciones urbanas específicas en los barrios priorizados.
Este proceso fue clave para pasar de los datos a la acción.
Más allá de los talleres: articulación y proyección
La agenda incluyó además visitas técnicas a viveros, bosques secos y espacios urbanos, así como reuniones con autoridades locales. Estos espacios permitieron alinear esfuerzos y abrir el camino para integrar los resultados en instrumentos de planificación como el Plan de Desarrollo Urbano (PDU) y el Plan de Acondicionamiento Territorial (PAT).
Resultados concretos de la semana
- 4 talleres realizados con enfoque teórico-práctico
- Más de 50 participantes capacitados entre estudiantes, funcionarios y actores locales
- Mapa de isla de calor y mapa de vulnerabilidad validados participativamente
- 10 zonas críticas priorizadas para intervención
- Capacidades técnicas fortalecidas en herramientas de análisis satelital y gestión del arbolado urbano
- Primeros insumos para un catálogo de soluciones de confort térmico adaptadas a Jaén
Un cambio de enfoque: del problema a la solución
Lo que ocurrió en Jaén fue un cambio en la manera de entender la ciudad: el calor urbano se convirtió en un fenómeno medible, discutible y gestionable.
En un contexto de cambio climático, donde las ciudades intermedias enfrentan crecientes olas de calor, experiencias como esta muestran que la combinación de ciencia, participación y planificación puede traducirse en decisiones concretas.
Descarca aquí información sobre el proyecto Jaén, verde y fresca
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